Queríamos cerrar un buen acuerdo por la casa y sabíamos que al dueño le gustaban las rubias de tetas grandes

Igual somos más liberales de la cuenta, puede que sí, pero desde luego que nos llevamos la casa a un gran precio. Queríamos negociar por ella y mi mujer se había enterado de que a ese muchacho le nublaban la razón las rubias de tetas grandes, exactamente como mi hembra, así que acordamos que se lo follaría si fuera necesario para cerrar el trato. Y bueno, sospecho que igual podríamos haber negociado sin llegar tan lejos, pero cuando ella se echó sobre él como una loba y me mandó a paseo, me sentó mal, pero la dejé hacer, la dejé follarse a ese tipo y desde el patio escuché sus gritos y jadeos de placer, cómo lo estaba disfrutando la muy puta. En fin, todo sea por la pasta que nos ahorramos al final…