Mi madre te ha echado una bronca, eh, pues pasa a mi habitación y relájate, me he rasurado para ti y quiero tu gran polla

Llamé a mi novio a casa y mi madre le echó una regañina tremenda al pobre, al parecer habíamos dejado perdido el sofá porque estuvimos follando en él la otra noche. Para calmar los ánimos me lo subí al dormitorio y le dije que se acercara. Yo ya estaba caliente y en bragas, quería enseñarle que me había rasurado para él y que quería ver su gran polla, que se acercara más. Poco a poco se fue relajando y se le puso realmente dura, siempre me ha encantado sopesar su verga y retenerla en mi boca para comprobar entre mis labios su dureza. Después me lo llevé a la cama y le permití que me follara como más le gustara, pero que me hiciera gozar, mucho, por favor…