Me puse las botas en aquel dúplex primero follándome en la escalera a una pelirroja y luego gozando con una asiática

Aquel fin de semana fue increíble, fue como meterse en la mansión del placer, pero solo era un dúplex repleto de jóvenes cachondas. Podía ir desnudo por casa y de pronto encontrarme con una de esas pelirrojas ardientes y chillonas a las que les encanta que se la metas duro y las tires al suelo y las dejes temblando. Allí mismo en la escalera me la estuvo chupando y me la follé hasta que mi polla dijo basta. Pero luego me colé en otra habitación y por allí andaba una asiática que nos había escuchado y que estaba masturbándose aún. No la quise interrumpir y yo estaba aún recuperándome, así que la dejé hacer mientras me preparaba para que se me pusiera dura otra vez…