Follando deliciosamente con una jovencita de tetas naturales al aire libre, la brisa, las flores, su maravilloso coño

Lo mejor del fin de semana que pasé en aquel pueblecito no fueron las vistas, todo lleno de campos y de flores, ni el aire tan limpio que se respiraba, ni siquiera la tranquilidad. No, lo mejor fue la jovencita que me alquiló la casa y que se quiso quedar conmigo un poco más de la cuenta después de que la invitara a café. Era una preciosa rubia de bonitas tetas naturales que quise chupar, sobar, estrujar y hacer sacudirse allí mismo en el porche. La deseaba desde nuestros mensajes por el teléfono para el alquiler, y al parecer algo muy fuerte se desató entre los dos cuando nos vimos, la química, yo qué sé… Estuvimos follando apasionadamente toda la tarde y al día siguiente también quisimos repetir.