Follando con una striper alemana que está cañón con esas tetas redondas y grandes y esas curvas con tatuajes

No me acuerdo lo que le dije o le ofrecí para que se viniera a mi casa, quizá fue mi noche de suerte, no lo sé. Pero allí estaba esa rubia tremenda, qué tetazas, se me había quedado en sujetador y de cerca sus curvas tatuadas me ponían aún más que en el club. Tenía en mi catre a una stripper y no se estaba quitando prendas para ponerme cachondo y ya está, sino que lo que quería era probar mi polla. El que no atinaba a quitarse la ropa era yo, joder, necesitaba ponerla a cuatro patas cuanto antes y meterle mi rabo duro como ella me lo estaba pidiendo. Le encantó que la follara así, duro, que me hubiese puesto tan cachondo. Y es que su cuerpo es una delicia, una obra de arte, yo no podía parar de acariciarlo y de contemplar cada recoveco de esa maravilla de anatomía. Qué follada, por favor, qué follada.